sábado, 5 de octubre de 2013

De lo mejor en el Festival Fine Arts, “La parte de los ángeles”


De entrada, una confesión: no hemos ido con frecuencia a este Festival a pesar de la abundancia de películas de calidad. Ahora bien, de las pocas que hemos visto, una destaca con gran brillo entre todas: “The angel’s Share”, de Ken Loach.
Y nada de extraño porque desde que vimos hace ya más de 40 años una de sus primeras, “Poor cow”, nos percatamos de la firmeza de su mano como realizador.
Loach es, casi con toda seguridad, el director británico que mejor trata los entresijos de la clase popular inglesa. En esta oportunidad nos enfrenta a un cuarteto de derrelictos sociales  que se conocen mientras prestan servicios comunitarios en una ciudad de Escocia. Todos ellos tienen un pasado de violencia, drogas, hurto, o sea, que son todo menos ciudadanos modelos. Y todos ellos, por supuesto, enfrentan un negro futuro porque son  muy escasas las posibilidades que tienen de salir del agujero en que están metidos porque, sobre todo, aunque desearan (y lo desean en realidad) hacer algo diferente, emprender algo nuevo y productivo dentro de los límites que les traza la sociedad, no cuentan con los medios económicos ni con las relaciones apropiadas para hacerlo.

“Nosotros los nobles”, agradable y bien actuada


Según informaciones secretas que nos suministrara uno de los chicos de “Cineasta Radio”, tal vez Hugo, puede que Rubén o Edwin, no Pablo porque no estaba el día del asunto, este film de Gary Alazraky (no hemos podido certificar si es hijo o nieto o lo que sea de Benito Alazraky, director mexicano de amplia filmografía desde los años 50 hasta los 90) ha sido uno de los más exitosos en lo que a taquilla se refiere en este año.
  Y, francamente, no nos explicamos el porqué.
Porque, sí, en efecto, es una historia agradable y entretenida la que nos cuenta Alazraky en este su debut direccional, pero tampoco nada como para irse de cabeza. Tal vez su extremada popularidad se daba a que, hasta cierto punto, “Nosotros los Nobles” se aproxima peligrosamente a una historia telenovelesca y, cualquiera lo sabe, las telenovelas son el género en imágenes preferido por una inmensa mayoría de latinoamericanos, y los mexicanos no constituyen, por supuesto, una excepción.

“Percy Jackson y el mar de los monstruos”

 Lo mismo: violencia y efectos Vimos la primera, “Percy Jackson y el ladrón del trueno”, y no nos gustó. Eso implica, casi por “difor”, como nos parece se escribe ese término tan usado por los adictos a la computadoras, que la segunda nos iba a gustar menos.
Pues no esperen sorpresas; así sucedió.
 Primero, porque es casi un desacato tomar las hermosas leyendas griegas, como las del Vellocino de Oro, para construir un relato mostrenco protagonizado por un grupo de mocosos para ofrecer un herrumbroso ejercicio de violencia necia y de efectos especiales.