Esa serie de TV, “Entourage”, estuvo del 2003 al 2011 presentándose,
lo cual nos hace pensar que debía ser buena o, por lo menos, tan del
gusto del público como para permanecer en el aire durante 9 años.
Y es muy posible, también (nunca la vimos), que para levantar el
ánimo de los espectadores de la pantalla chica durante ese largo lapso
su creador y guionista, Doug Ellin, quien ahora escribe la historia y el
guión del film junto a Rob Weiss, se diera maña para ir creando más y
nuevas situaciones cada semana.
Pero, da la impresión de que los muchos detalles salpicados de gruesa
gracia que presentó en tantos episodios de media hora quiso meterlos
todos de golpe en 104 minutos.
Y entonces se nota la historia un tanto forzada, la corrupción, la
lucha por el poder, la ansiedad por el dinero que se mueve en cascadas
cuando gastar 100 millones en una tontería no es nada extraño, se
diluyen y la propuesta no nos mueve a sentir esa codicia, esa lucha
denodada por la riqueza, esa promiscuidad del sexo y el desnudo que es
cosa corriente en Hollywood.
Bitácora informativa sobre la obra literaria del escritor dominicano Armando Almánzar R., Premio Nacional de Literatura 2012, que incluye informaciones sobre sus libros de cuentos y novelas, críticas y comentarios sobre los mismos, así como otras reseñas periodísticas. Este blog también incluye comentarios sobre las películas estrenadas semanalmente en República Dominicana.
sábado, 13 de junio de 2015
sábado, 6 de junio de 2015
Libertador
Llevar a la pantalla a figuras cimeras de la historia
de la Humanidad siempre ha sido tarea difícil y, en el caso que ahora
nos ocupa, “Libertador”, filme venezolano de Alberto Arvelo sobre la
figura cimera de Simón Bolívar cae en ese renglón.
Y es más difícil porque ese Bolívar, según sus biógrafos, además de
haber sido un creador de la independencia de varias de las naciones de
América del Sur, fue también una especie de petimetre enamorado en su
primera época y después de la muerte de su esposa María Teresa Beltrán,
haciendo que su maestro, Rodríguez, desesperara porque, según las
palabras del maestro “le había instruido para que luchara por la
independencia de esos inmensos territorios bajo la férula implacable de
la monarquía española.
Claro, como todos saben, al fin Bolívar se decidió y luchó primero bajo las órdenes de Miranda, para luego rebelarse y hacer que le detuvieran, cayendo entonces él en el mismo lazo.
Pero, por supuesto, no estamos aquí para contarles la historia de Simón Bolívar, que para eso están los libros y, claro, ahora la película.
Y esta última, manejado el relato por Arvelo, es un buen intento, nos parece que si alguien sin nociones sobre la vida del General puede quedar bien edificado viendo los sucesivos episodios amorosos y bélicos en los que intervino el reseñado.
Claro, como todos saben, al fin Bolívar se decidió y luchó primero bajo las órdenes de Miranda, para luego rebelarse y hacer que le detuvieran, cayendo entonces él en el mismo lazo.
Pero, por supuesto, no estamos aquí para contarles la historia de Simón Bolívar, que para eso están los libros y, claro, ahora la película.
Y esta última, manejado el relato por Arvelo, es un buen intento, nos parece que si alguien sin nociones sobre la vida del General puede quedar bien edificado viendo los sucesivos episodios amorosos y bélicos en los que intervino el reseñado.
“El Médico”, es posible que sea mejor
Y ahora se estarán diciendo que ese subtítulo es un disparate porque
ya vimos la película y se supone que, si ya está hecha, pues ya no puede
ser mejor.
Aclaramos, entonces.
Lo que sucede es que todo parece indicar que esta película tenía originalmente dos horas y media de duración, pero la que vimos el jueves no alcanza las dos horas.
Nos da la impresión de que se zamparon muy buenos minutos del viaje de Rob Cole desde Inglaterra al norte de África, porque apenas hay un atisbo de su arribo a la Europa continental y luego ya anda soportando las arenas del desierto.
Ahora bien, pensando en lo que vimos, no nos parece nada del otro mundo.
Sí es interesante el planteamiento central: la ciencia, en ese Siglo XI, no podía despegar en Europa porque estaba supeditada a la religión: los médicos prácticamente no existían como tales, apenas los barberos ejercían como tales sacando muelas, poniendo emplastos y sangrando a los enfermos a pura navaja. Si alguno intentaba curar a un enfermo saliéndose de esos límites, caía en herejía, y caer en herejía era peligrar su vida.
Aclaramos, entonces.
Lo que sucede es que todo parece indicar que esta película tenía originalmente dos horas y media de duración, pero la que vimos el jueves no alcanza las dos horas.
Nos da la impresión de que se zamparon muy buenos minutos del viaje de Rob Cole desde Inglaterra al norte de África, porque apenas hay un atisbo de su arribo a la Europa continental y luego ya anda soportando las arenas del desierto.
Ahora bien, pensando en lo que vimos, no nos parece nada del otro mundo.
Sí es interesante el planteamiento central: la ciencia, en ese Siglo XI, no podía despegar en Europa porque estaba supeditada a la religión: los médicos prácticamente no existían como tales, apenas los barberos ejercían como tales sacando muelas, poniendo emplastos y sangrando a los enfermos a pura navaja. Si alguno intentaba curar a un enfermo saliéndose de esos límites, caía en herejía, y caer en herejía era peligrar su vida.
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