Si pensaba usted, buen aficionado al buen cine, que una cinta de
ciencia ficción de un director con tanta reputación como Ridley Scott
iba a resultar igual o tal vez hasta mejor que la de Alfonso Cuarón,
“Gravity”, pues se equivocó pero por mucho.
La historia planteada por el mejicano posee fuerza, profundidad en su
enfoque del ser humano y sus circunstancias, nos pasma con la fuerza de
sus imágenes ante la idea de la soledad humana inmersa en la inmensidad
del cosmos.
“The Martian”, en cambio, es una simple aventura que nos entretiene
durante nada menos que dos horas y 21 minutos, lo cual es otra
desventaja respecto a la otra: 91 minutos, pero intensos y apasionantes.
Tomando el libro de Andy Weir, Drew Goddard escribió este guión que
nos cuenta sobre un equipo de astronautas en Marte que, de buenas a
primeras, es sorprendido por una fuerte tormenta y por fuerza despegan
para evitar males peores, dejando abandonado a Mark Watney a quien creen
muerto.
Pero, por supuesto, no lo está, porque si lo estuviera entonces no
habría una película llamada “Misión rescate”, y por eso nos vamos a
pasar esos largos minutos mencionados viendo cómo Mark sobrevive gracias
a su habilidad como botánico y a su ingenio particular para hacer casi
de todo que no sea pasar un rato divertido con una chica.
Bitácora informativa sobre la obra literaria del escritor dominicano Armando Almánzar R., Premio Nacional de Literatura 2012, que incluye informaciones sobre sus libros de cuentos y novelas, críticas y comentarios sobre los mismos, así como otras reseñas periodísticas. Este blog también incluye comentarios sobre las películas estrenadas semanalmente en República Dominicana.
sábado, 10 de octubre de 2015
sábado, 3 de octubre de 2015
"El Clan”, estupendo trabajo de Trapero .VI Festival de Cine de Fine Arts.
Pero, si aquella cinta era excelente, nos parece que la presente la supera precisamente en lo que su puesta en escena se refiere.
En una historia que, por cierto, es en todo sentido lo opuesto a la antes reseñada (época moderna, maldad y corrupción a flor de piel, violencia inau-dita), Trapero se vale de todos los recursos propios del Arte cinematográfico para mantenernos sujetos firmemente a la butaca. Y habría que recordar que los personajes centrales del relato son los miembros de una familia de clase media: el padre maduro, la esposa, los hijos adolescentes y una más jovencita, su casa en un barrio cualquiera de Buenos Aires, el comercio que manejan, la novia luego esposa del joven Alejandro. En otras palabras, una familia como casi cualquier otra.
Y esa familia, encabezada por Arquímedes Puccio, se diferencia porque comienza sus andadas durante la siniestra dictadura miliar en los 70-80. Y el padre medra trabajando en el departamento de seguridad de ese oprobioso régimen. O sea, es un hombre importante, pero, sobre todo, es un hombre con poder.
‘Lejos del mundanal ruido’
En el presente caso tenemos que aclarar que eso de “hermosa, aguda y
moderna” no se refiere única y exclusivamente a esta película de Thomas
Vintemberg (La caza), sino también a la novela de Thomas Hardy.
Porque, muy a pesar de ser una obra escrita en el siglo 19, las incidencias que ofrece y, sobre todo, las características psicológicas de sus personajes están muy por encima de lo que era una incipiente clase media en la Inglaterra de ese entonces. Si se piensa en el personaje de Bathsheda Everdene, sobre todo, una joven dueña de una pequeña finca que se siente atraída por un pastor del rebaño de su vecino, que prácticamente se lo deja saber pero que, de todos modos, prefiere continuar con su vida de soltera, que luego, reclamada por un vecino rico, también le desprecia en una época en la que era normal que una mujer soltera se entregara casi al primer solicitante porque ninguna quería quedarse a vestir santos, no es común, sobre todo cuando luego sufre un arrebato pasional inesperado y da un mal paso, rompiendo con su conducta “normal”.
La historia de Bathsheda es hermosa, en la literatura y en el cine. Vinteberg vuelve a sus escenarios de “La casa”, la campiña, la tranquila belleza de las llanuras enfrentada a las pasiones que se mueven en el interior de los hogares.
Porque, muy a pesar de ser una obra escrita en el siglo 19, las incidencias que ofrece y, sobre todo, las características psicológicas de sus personajes están muy por encima de lo que era una incipiente clase media en la Inglaterra de ese entonces. Si se piensa en el personaje de Bathsheda Everdene, sobre todo, una joven dueña de una pequeña finca que se siente atraída por un pastor del rebaño de su vecino, que prácticamente se lo deja saber pero que, de todos modos, prefiere continuar con su vida de soltera, que luego, reclamada por un vecino rico, también le desprecia en una época en la que era normal que una mujer soltera se entregara casi al primer solicitante porque ninguna quería quedarse a vestir santos, no es común, sobre todo cuando luego sufre un arrebato pasional inesperado y da un mal paso, rompiendo con su conducta “normal”.
La historia de Bathsheda es hermosa, en la literatura y en el cine. Vinteberg vuelve a sus escenarios de “La casa”, la campiña, la tranquila belleza de las llanuras enfrentada a las pasiones que se mueven en el interior de los hogares.
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