viernes, 13 de enero de 2017

“Animales nocturnos” Sugestiva, diferente, excelente

Tom Ford, director de este interesantísimo filme, es notable y exitoso como diseñador, pero, en ocasiones al parecer se entusiasma y hace una película: en 2009 realizó “A Single man”, con Colin Firth, formidable. Ahora vuelve a las andadas y nos ofrece “Nocturnal animals”, una historia, suya también, que nos sumerge en los abismos del pensamiento humano y nos deja entrever, con fuerza dramática inusitada, los recovecos del comportamiento.
Susan Morrow (Amy Adams, magistral como siempre), casada, exitosa, vive bien, pero no está conforme, a pesar de su marido buen mozo y rico. Un antiguo amigo, Tony Hastings, a quien no veía en años, le envía una novela que acaba de escribir, y ella, a medida que va leyendo, revive aquellos momentos que vivió con Tony.
La historia que cuenta la novela es cruda, sobresaltante, pero ella la disfruta recordando a Tony. Y está dispuesta a dejar a su marido para volver con él a pesar de recordar como su madre le pedía que no le hiciera caso porque no era un “buen partido” y además, un joven muy inseguro, débil. Pero las cosas no son siempre como uno las piensa o desea.
Este filme es de una fuerza dramática poderosa, lo vemos con facilidad e interés a pesar de los duro de algunas de sus secuencias, y cuenta con estupendas interpretaciones de Amy Adams, Jake Gillenhaal y Michael Shannon.
La originalidad de la historia creada por Ford se basa en los  “flash backs” y, sobre todo, en la sicología de Susan, quién, a medida que va leyendo la novela de Tony va, en las imágenes que crea mientras lee, sustituyendo el rostro del personaje central del relato con el de Tony, con lo cual va volviendo a sus recuerdos, a su pasado y, poco a poco, buscando un refugio a la desidia y amargura de su vida presente en el amor de su juventud.

Aprovéchenla, no esperen a que la retiren de cartel.

“Azul magia” Diferente, pero algo burda

Yoel Morales, director de “Azul magia”, a quien no tenemos el gusto de conocer, tuvo una idea novedosa e interesante para hacer su película: enfocar costumbres y, sobre todo, sus mitos y creencias.
En efecto, esa buena idea se refleja desde que se inicia con un breve relato en dibujos animados sobre los taínos, pero ahí fallan dos aspectos: el movimiento de los personajes dibujados no posee fluidez, es desmañado y torpe. Luego comienza el filme con la primera historia que titula algo así como "yo conocí a un muchachito igualito que tú”, pero esa historia de un campesino cuyos frutos son tumbados por dos niños nada tiene que ver ni con magia ni con taínos. Al terminar, se inicia el relato de Ramón, un adolescente bien interpretado por Lewis Castillos (la única interpretación destacable), que pasa el tiempo retozando con un amigo mayor que él, y ambos alcanzan a ver a una hermosa chica de pelo azul bañándose desnuda, la chica lo advierte y se marcha de prisa, dando paso a que Ramón sea enviado lejos por su madre enferma y encuentre una fruta azul, etc.
Todo un relato que se desliza con pereza sobre todo porque, para ganar tiempo, guionista y director lo ponen a hacer de todo en el bosque, pero acciones sin importancia para el relato en sí.
La cinta, que es muy corta, sufre entones de inconsistencia, no posee la fuerza dramática que se supone debería tener la aventura del  joven con la chica y termina de manera desvaída.
A Morales y su guionista les recomendamos concebir una historia, la que sea, que pueda ser rodada en más de una hora y cuarto, pero que tenga unidad temática, porque las dos que conforman “Azul magia” no compaginan la una con la otra. La de Ramón y la chica debió ser  la película…si hubiera tenido mayor enjundia, más aspectos a presentar.
Pero, insisto, es bueno que hayan cambiado el rumbo temático de nuestro cine.


“Assasin´s creed” ¿Quién se traga este purgante?

Nosotros, los seres humanos, siempre estamos dispuestos a esperar lo mejor que nos ofrecen. Yo sabía a perfección que la historia de “Assasin's creed” es un derivado de un video juego, lo cual no constituye un origen demasiado plausible, pero, de todos modos, ahí estaba en la sala enfrentado al asunto.
Pero, lo que también es cierto es que no esperábamos, de todas maneras, tener que fumarnos semejante disparate.
Estamos en pleno siglo 21, amigos, la historia ha sido y es estudiada en todos sus aspectos por muchos de los cerebros mejor amueblados de esta Humanidad, para que entonces aparezcan los guionistas de Hollywood a decirnos que el señor  Cal Lewis es arrestado por asesinato, condenado a muerte y, luego de “morir” es llevado a un laboratorio para enviarlo, en cuerpo y alma, a la España de 1496, a personificar a su antepasado Aguillar. ¿Y para qué? Se preguntarán ustedes.Pues, agárrense, para buscar la manzana.  ¿Cómo? ¿Una manzana? Pues sí, porque según esas mentes enfebrecidas y llenas de carcoma, esa manzana era, ¿adivinen? Pues nada más y nada menos que la mismísima manzana que le hizo comer la serpiente a Adán para que cometiera  el llamado “pecado original”, que eso era lo que buscaban los “templarios”, pobrecitos, y para eso y para poner a sus personajes a dar saltos por todas partes interpretados por excelentes actores y actrices que se ganaron su dinero y no tuvieron vergüenza de lo que hicieron: tremendo  papelazo, pero no al nivel de ese necio espectáculo de casi dos horas.