sábado, 16 de agosto de 2014

‘Un lío en dólares’ Un Indio que progresa

En efecto, Francis Disla, conocido por muchos como “El Indio”, nos hizo pasar un rato desolador cuando vimos su “Hoyo del Diablo” hace un par de años, porque no fue el Diablo quien se fue por el hoyo sino sus guionistas que crearon una historia estrafalaria y repleta de eso, de hoyos.
Pero ahora, no hicimos más que ver el comienzo de “Un lío en dólares” y pusimos buena cara: es la primera vez en todo lo que hemos visto del cine dominicano que encontramos un diseño de títulos tan bien logrado, en especial porque, en ese renglón específico, nunca se había hecho nada que no fuera poner los nombres de actores y técnicos.
Pero, además, como sucedió con “De pez en cuando”, en esta oportunidad no se anda con los chistes de velorio y con los personajes sin ton ni son: aunque no sean maravillosos, sí hay creación de personajes y sí encontramos una comicidad que reside sobre todo en las situaciones que se plantean.
Porque todo va, en lo que a planteamiento de guión se refiere, a la idea de un trasiego de valiosos diamantes desde Santo Domingo a New York, para lo cual se valen como mula de un ingenuo infeliz a quien le consiguen el pasaporte y la visa para que vaya a conquistar el sueño americano, deseo ferviente del 90% de los criollos.

“Guardianes de la galaxia”: super héroes simpáticos

        Que guardemos en la memoria, nos parece que apenas contar hasta 6 las películas sobre super héroes que nos hayan gustado. Y eso sucede porque, a nuestro modo de ver las cosas, quienes las hacen al parecer tienen en mente los gustos de los fanáticos de dichos justicieros que, evidentemente, les parecen formidables en su misión de salvarnos a todos hasta de la chikun o el ébola.
Pero nosotros estamos hasta la coronilla de que nos salven de mentirijillas, sobre todo porque muy bien sabemos que mientras más nos salvan, peor estamos en la vida real, que es donde en realidad bien necesitaríamos salvadores.
Pero, precisamente es esa la razón por la cual pasamos un buen rato viendo “Guardians of the Galaxy”, porque, a pesar de su abrumadoramente triste introducción, que nos puso la piel de gallina previendo el desastre, luego ya desde los títulos comienza la guasa, se inician las alusiones a otros films populares (Footloose, 1984), se hace mención de intérpretes (Kevin Bacon), y se provocan situaciones ingeniosas en las cuales los héroes ganan batallas o enfrentamientos individuales de manera poco ortodoxa o más que fantasiosa.

sábado, 9 de agosto de 2014

“Ilo Ilo” realista y hermosa

A pesar de nuestra atrabiliaria memoria, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que esta es la primera película hecha en Singapur que hemos visto.
Y, para ser la primera, es todo un regalo a la vista, al oído, al intelecto.
Con todo ello no queremos significar que se trata de una historia de corte intelectual a través de la cual vamos a descubrir nuevas concepciones sobre el ser humano. Por el contrario, es un relato sobre la vida normal y sencilla de seres humanos normales y sencillos.
La familia Lim está compuesta por el padre, Terk, la madre, Hwee, el hijo de diez años, Jialer. Son clase media, ambos padres trabajan, el chico es travieso en exceso y tiene problemas en la escuela. Como Hwee está embarazada, se traen de Filipinas a Terry, para que atienda al chico y la casa.
Nada del otro mundo, algo que podría suceder en cualquier parte del mundo, muy en especial en nuestro país donde son tantos los haitianos y haitianas que vienen a trabajar por la muy sencilla razón de que su nivel de vida es inferior al nuestro. Incluso, la familia, o sea, los nacionales de Singapur, habla su idioma y la filipina Terry otro diferente, y se entienden solo en inglés.
Y, como también podría suceder en cualquier parte, la situación va tornándose agria para la familia porque esta historia se desarrolla a fines de los 90, cuando una tremenda depresión económica se abatió sobre la región y vemos como van sucediéndose los despidos en la empresa para la cual trabaja la madre, y lo que sucede con el padre.
Pero lo interesante de este drama cotidiano es como maneja el director y guionista Anthony Chen la situación, como mueve los hilos conductuales dentro de ese reducido grupo de cuatro personas, como va manejando el comportamiento de sus personajes para producir esa sensación de malestar que ensombrece minuto a minuto la vida de todos ellos